La Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB), miembro de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, es un hospital universitario de alta complejidad ubicado en Bogotá, Colombia. Comprometida con la sostenibilidad ambiental, desde 2021 la institución realiza evaluaciones anuales de la huella de carbono para determinar su impacto ambiental. A través de estas auditorías, descubrieron que los residuos biosanitarios de los quirófanos representaban el 6,2% del flujo total de residuos biosanitarios de la organización.
Para abordar el impacto de las operaciones, la Fundación creó un equipo multidisciplinario bajo la guía de la Unidad de Gestión Ambiental, que incluyó personal de las áreas de esterilización, compras y seguridad y salud en el trabajo. Tras una serie de auditorías, detectaron que el alto volumen de textiles desechables de la FSFB estaba asociado con elevados costos operativos e impacto ambiental.
Uno de los primeros pasos de la FSFB fue seleccionar y adquirir contenedores reutilizables para la esterilización de equipos quirúrgicos, lo que permitió reemplazar aproximadamente el 70% de la capacidad instalada en los quirófanos. De esta manera, el hospital evitó que los textiles de un solo uso (como las envolvederas quirúrgicas) se convirtieran en residuos sólidos hospitalarios, eliminando la necesidad de tratarlos y de disponer de ellos en rellenos sanitarios.
Al trabajar con el equipo de Salud sin Daño para América Latina y el Caribe en el proyecto "La revolución de los textiles reutilizables", realizaron un inventario de los principales textiles médicos y no médicos del hospital. La Fundación Santa Fe de Bogotá inventarió 21 productos y descubrió que las batas y los campos quirúrgicos representaban una proporción significativa del total: más del 19%. Por ello, ambos productos -batas quirúrgicas (talla L) y campos quirúrgicos- fueron priorizados para ser evaluados con la herramienta de auditoría de textiles reutilizables.
A través de esta herramienta, la FSFB realizó un análisis comparativo entre los insumos de un solo uso y los reutilizables, considerando factores como la durabilidad, el número de ciclos de uso, los requisitos de esterilización, los estándares de seguridad hospitalaria, la huella de carbono y el desempeño ambiental, así como el análisis de la cadena de suministro. En base a esta información, trabajaron con proveedores para identificar alternativas reutilizables.
“El proyecto ‘La revolución de los textiles reutilizables’ nos permitió aprender sobre el papel del plástico en la atención médica y sus efectos colaterales negativos para la salud y el ambiente”, afirma Wilson Gutiérrez Santacruz, jefe de gestión ambiental de la FSFB.
Al seleccionar alternativas para reemplazar estos textiles de un solo uso, se priorizaron aquellas con menores huellas ambientales y mayor potencial de mejora en el marco de la gestión ambiental de la institución, y se desarrolló un plan de acción para la eliminación progresiva de los productos seleccionados.
Con la herramienta de auditoría de textiles reutilizables, el hospital no sólo pudo comparar y seleccionar productos, sino también proyectar ahorros potenciales asociados al reemplazo de batas y campos quirúrgicos de un solo uso. Esto podría representar un ahorro de más de 130.000 dólares estadounidenses al año y una reducción del 30% en el costo por uso.
La FSFB continuará trabajando en el reemplazo de batas y campos quirúrgicos de un solo uso y planea expandir el alcance del proyecto a través de la capacitación a 50 líderes en el curso en línea de textiles reutilizables y la implementación del plan de acción en otras áreas del hospital.
Según Gutiérrez Santacruz, el proyecto de textiles reutilizables "fue una gran experiencia de aprendizaje para un grupo multidisciplinario de diferentes áreas de nuestra institución. Nos permite seguir promoviendo prácticas responsables en el sector salud y asegurar que cada acción contribuya a un futuro más sostenible".
Sobre el proyecto
"La revolución de los textiles reutilizables" es un proyecto de dos años (2024-2026) realizado en colaboración con Norwegian Retailers’ Environment Fund (NREF). Su enfoque es combatir la contaminación por plásticos y promover prácticas sostenibles de producción y consumo de textiles en América Latina, el Sudeste Asiático y Europa.