En Filipinas, el Hospital Saint Paul de Iloilo (SPHI) tiene un compromiso de larga data con las operaciones sostenibles. Desde su innovadora iniciativa para abordar la escasez de equipos de protección personal (EPP) durante la pandemia de COVID-19 hasta sus estrategias de transporte y uso de agua con bajas emisiones de carbono, la sostenibilidad es una prioridad constante en las operaciones de la institución.
En 2024, el hospital creó el Grupo de Trabajo Textil para identificar productos textiles que pudieran reemplazarse por alternativas reutilizables. Aprovechando su experiencia previa con EPP reutilizables, el hospital buscó reducir el uso de textiles desechables en todas sus operaciones.
El SPHI participó en el proyecto “La revolución de los textiles reutilizables” y, con el apoyo de Salud sin Daño Sudeste Asiático, utilizó la herramienta de textiles médicos para documentar el consumo anual y los costos operativos de los productos desechables, compararlos con los reutilizables y analizar su composición química. Las batas y gorros quirúrgicos surgieron como candidatos para su reemplazo debido a su contenido de plástico y a sus costos operativos, que ascendían a casi 2200 dólares anuales sólo para la gestión de residuos.
«Si bien queremos protegernos, también debemos considerar que estos materiales no dañen el ambiente después de su uso y eliminación», afirma Luisa Alba, asociada de control de calidad y miembro del Grupo de Trabajo.
El hospital se centró inicialmente en áreas con bajo riesgo de exposición a la sangre, optando por batas desechables y por alternativas reutilizables. Para satisfacer la creciente demanda, incrementaron su producción interna de artículos reutilizables, llegando a reemplazar el 90 % de las batas y el 100 % de los gorros quirúrgicos por alternativas reutilizables sin comprometer la seguridad del personal ni de las y los pacientes.
En 2025, el cambio a materiales reutilizables generó beneficios significativos. La generación de residuos en toda la organización disminuyó un 67 % y los gastos asociados a la adquisición de gorros y batas desechables se redujeron un 45 %.
«Los materiales reutilizables han contribuido a la sostenibilidad del hospital y han reducido significativamente nuestro volumen de residuos», dice la Hna. Perlita Marasigan, jefa del Departamento Central de Esterilización.
La comunicación interna y la capacitación fueron pilares fundamentales de la iniciativa. En colaboración con Salud sin Daño Sudeste Asiático, el Grupo de Trabajo organizó talleres y actividades con el personal sobre los beneficios y la seguridad de los textiles reutilizables. El personal médico se mostró reacio a adoptar artículos reutilizables, resistencia que se abordó mediante la comunicación y la educación, haciendo hincapié en que los gorros y batas quirúrgicas reutilizables no aumentan el riesgo de infección. El hospital aprovechó años de campañas de sostenibilidad previas para acelerar el cambio de comportamiento entre los más de 1000 miembros del personal.
«Una cosa que he aprendido es que, para que la Madre Tierra nos proteja, debemos protegerla», afirma Luisa Alba.
Textiles reutilizables | “El proyecto nos permitió aprender sobre el papel del plástico y sus efectos colaterales negativos para la salud y el ambiente”
En Colombia, la Fundación Santa Fe de Bogotá está trabajando para sustituir batas y campos quirúrgicos de un solo uso por alternativas reutilizables.
Sobre el proyecto
"La revolución de los textiles reutilizables" es un proyecto de dos años (2024-2026) realizado en colaboración con Norwegian Retailers’ Environment Fund (NREF). Su enfoque es combatir la contaminación por plásticos y promover prácticas sostenibles de producción y consumo de textiles en América Latina, el Sudeste Asiático y Europa.